Próceres de la Independencia

Lic. Miguel Larreynaga

Nació en el año 1772 en León. Sus padres fueron don Joaquín Larreynaga y doña Manuela Balmaceda y Silva que murió al nacer su hijo.

Descendiente de familia acomodada, hizo sus estudios en el Seminario de León, donde también desempeñó las cátedras de Latín, Filosofía y Retórica. Luego viajó a la capital del reino de Guatemala a estudiar a la Universidad de San Carlos. En ese país radicó con su familia.

Por su talento, conocimientos y don de gente, tuvo influencia decisiva en la juventud estudiosa. Esta influencia la usó a favor de la Independencia, de tal manera que el General Bustamante escribió al rey: "Larreynaga es el alma de las tertulias y el que mantiene las ideas de independencia de nuestros países". Don Miguel Larreynaga participó en la reunión de autoridades convocadas el 15 de septiembre de 1821 por el propio Capitán General, don Gabino Gaínza, para analizar la situación de la Capitanía ante el hecho de que dos provincias, Chiapas y Soconusco habían proclamado la independencia. Don Miguel cuyo criterio era sumamente respetado, se pronunció a favor de la proclamación inmediata de la independencia de Centro América.

Aceptada la proclamación de la independencia, don José Cecilio del Valle, hondureño que en principio se oponía a ella, redactó el Acta de la Independencia, suscrita por proceres y notables, de las diferentes provincias.

Ese mismo día, 15 de septiembre de 1821, se integró una Junta Consultiva, figurando entre sus miembros don Miguel en representación de la Provincia de Nicaragua.

Don Miguel Larreynaga falleció el 28 de abril de 1847, después de haberse consumado el fraccionamiento de la Federación Centroamericana.

Don Miguel Larreynaga es reconocido en los textos de historia "como el procer por antonomasia" y el único que figura como tal, a nivel internación.

En la galería de los héroes de la Unión Panamericana, en Washington, figura su noble efigie como ejemplo para la juventud americana.  

 

Presbítero Tomás Ruiz

Dr. Tomás Ruiz, sacerdote indígena, procer de la independencia de Centroamérica ha sido casi olvidado, la historia no le ha hecho justicia. Nació el padre Ruiz en Chinandega, el 10 de enero de 1777 e inició sus estudios en el Colegio Tridentino de San Ramón en la ciudad de León, culminando éstos con honores en la Universidad de San Carlos en Guatemala. Fue el primer indio puro centroamericano en graduarse con título universitario.

Igual que don Miguel Larreynaga, el padre Ruiz fijo su residencia en Guatemala, distinguiéndose por su talento que puso al servicio de la causa de la independencia.

El padre Ruiz encarnó a los curas liberales de la época que recibieron con entusiasmo los movimientos independistas de México encabezados por don Miguel Hidalgo y Costilla y José María Morelos y Pavón.

Cabe destacar la decisiva participación del padre Ruiz en el levantamiento de la comunidad indígena de El Viejo en 1805, contra la extorsión impositiva de las autoridades coloniales, así como del cumplimiento de disposiciones reales que los protegían de la inicua explotación de los hacendados y latifundistas criollos y peninsulares. Es también el padre Tomás Ruiz uno de los prohombres que en aras de la superación del oscurantismo, la ignorancia y el analfabetismo en que se hallaban sumidos los mestizos e indígenas, contribuyó a la difusión y modernización de la educación, siendo uno de los fundadores de la Universidad de León, el primer Centro de estudios Superiores fundado en Nicaragua y el segundo en Centroamérica.

La participación de Ruiz en el proceso de independencia de Centroamérica se inició en Diciembre de 1813, en el Convento de Belén, ciudad Antigua,Guatemala, dirigiendo la famosa conspiración conocida como la "Conjura de Belén". Como consecuencia del involucramiento del padre Ruiz en la conjura, fue capturado la noche del 1°de Diciembre, exactamente un día antes de que se llevara a cabo el plan revolucionario que fracasó por la traición de Prudenciano de la Llana.

El padre Ruiz y otros conjurados fueron condenados, unos a la horca y otros a prisión, pero por gestiones de personas influyentes, estas penas no se aplicaron. El padre Ruiz permaneció 5 años en prisión, sufriendo largos períodos de incomunicación, privaciones y desprecios.

Ya libre en 1819 solicitó permiso para trasladarse a la cuidad real de Chiapas en México donde falleció como consecuencia de los vejámenes y torturas recibidas en la cárcel. Tenía entonces 47 años.

Se desconoce donde fue enterrado, pero todos los nicaragüenses estamos en deuda con él y debemos rendirle homenaje como procer de la Independencia. 

José Dolores Estrada Vado

Es uno de nuestros grandes valores nacionales a quien debemos admiración y respeto. Nació en la ciudad de Nandaime, en el departamento de Granada, el 16 de marzo de 1792.

Sus primeras letras las aprendió en una escuela privada. Por su precaria situación económica, su adolescencia se deslizó en la pequeña finca que poseían sus padres, cooperando en las labores agrícolas y labrando personalmente la tierra. Esto influyó en su fortaleza corporal y contribuyó a la formación de su carácter firme y decidido.

Como descendiente de nuestros valientes caciques, heredó de ellos el valor, coraje y buen criterio, por lo que no se dejaba llevar por exaltadas pasiones.

Su carrera militar no fue improvisada, se inició como soldado raso y fue ascendiendo según sus méritos como todo un militar digno.

Tuvo participación en varios combates que se libraron en pro de nuestra independencia en la ciudad de Granada.

El general José Dolores Estrada fue uno de los protagonistas de la Guerra Nacional (1855-56), entre los liberales jefeados por Máximo Jerez y los legitimistas que lideraba el general Tomás Martínez. Estrada pertenecía a esta última facción.

Convencido Jerez de que sus fuerzas no podrían ganar la guerra por sí solas, contrató un grupo de filibusteros norteamericanos bajo el mando de William Walker y su lugarteniente Byron Cole.

El verdadero interés de Walker al llegar a Nicaragua, fue apoderarse del país, restablecer la esclavitud y anexar Nicaragua a los estados sureños de los Estados Unidos.

La Batalla de San Jacinto librada el 14 de septiembre de 1856, entre 120 ó 150 soldados nicaragüenses comandados por el entonces coronel José Dolores Estrada, contra 300 mercenarios estadounidenses bien armados, se resolvió a favor del ejército nacional, por su valentía y amor a la patria, destacándose en el mismo, además del propio Estrada, los oficiales Ignacio Jarquín, Liberato Cisne, José Siero, y el sargento Andrés Castro.

Hombre de principios, Estrada se opuso a las pretensiones reeleccionistas de su jefe y amigo Tomás Martínez, quien lo despojó de sus insignias y lo expulsó de la organización castrense. Fue a partir de ese acto lamentable que Estrada volvió a su ciudad natal, dedicándose a cultivar el campo, igual que lo había hecho en su niñez y adolescencia.

Posteriormente se autoexilió a Costa Rica, estableciéndose en Liberia, dedicándose al cultivo del tabaco, tal como lo expresa en una de sus cartas en cuyo texto dice: "Haciendo un limpiecito para sembrar unas matas de tabaco".

Triste destino el del héroe que en otra de sus cartas dice: "yo sé prácticamente, cuál es el premio que se da a los que se sacrifican por su Patria".

El general José Dolores Estrada murió en Managua el 12 de agosto de 1869, a los 77 años, ostentando el rango de General de División y Jefe del Ejército de Nicaragua, que había sido otorgado por el Presidente de la República, General Fernando Guzmán.

El general José Dolores Estrada fue declarado Héroe Nacional por decreto del Congreso Nacional, el 17 de agosto de 1871.

OTROS RECONOCIMIENTOS:
a) "Orden José Dolores Estrada" que es la condecoración más elevada que otorga el Gobierno de la República.

b) Bautizo de la Academia Militar de Nicaragua (Centro Superior de Estudios Militares),con el nombre de General de División José Dolores Estrada Vado.

Varios parques, bustos y escuelas dedicadas a su nombre.

 

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Managua, Nicaragua

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